Cuernos de venado, gamo o corzo, convertidos en obras de arte

­Los adquiere en finca procedentes del desmogue o la muda de la cornamenta de esos animales

Miguel Fernández, en su establecimiento, con sus obras de arte. JSP
EL ARTISTA ES MIGUEL FERNÁNDEZ

El vecino Miguel Fernández estuvo dedicado a la hostelería muchos años. Aunque siempre se le dio bien trabajar con sus manos para elaborar diversos objetos, reconoce que no tenía tiempo para más, siempre centrado en un restaurante. Una vez que comenzó a regentar su armería, dio riendas sueltas a su imaginación y, sobre todo, a sus virtuosas manos. Siempre le había llamado la atención los objetos realizados con cuernos. Entre otros sitios, los había visto en la Institución Ferial de Extremadura, Feval, en Don Benito. Desde hace siete u ocho años, con más tiempo libre y alejado de la hostelería, comenzó a realizar esos objetos y hasta ahora. No solo se trata una afición, sino también una forma más de ganarse la vida. Utiliza cuernos de venado, corzo y gamo, según la obra que haga. Esas cornamentas las adquiere en fincas procedentes del desmogue o la muda de esos cuernos por parte de los animales.

No hay nada que se le resista. Ha elaborado lámparas más o menos grandes, de diferentes estilos y gustos. Se pueden ver por distintos sitios de su armería. Como aspecto curioso, lleva el cable por dentro y cuenta con interruptor incorporados a los cuernos. Es raro que este tipo de utensilios se vean con estos detalles, explica Fernández. La pregunta es ¿cómo se hace?. En este caso, este artista sonríe. No da una respuesta concreta y es que prefiere guardar ese secreto.

También lleva a cabo mesas, relojes, incluso, utensilios para colocar las botellas de vino, así como los vasos, además de jamoneros. En este repertorio no faltan taburetes, entre otros muchos. Quizá, por ahora, uno de sus elaboraciones estrellas es una silla hecha totalmente con cuernos. Fernández se siente orgulloso de esta creación. Asegura que nunca lo había visto en otro lugar. Todavía no está terminada definitivamente. Reconoce que le ha echado muchas horas para poderla elaborar. Cada persona nueva que entra a su local, rápidamente se fija en ella. «Ya tiene muchos novios», apunta. No duda de que le daría pena venderla, puesto que ha invertido mucho tiempo en ella. También tienen éxitos las lámparas, en sus diferentes formas. Este artista matiza que todo lo que hace es para que se utilice y no solo como objeto de adorno.

Las herramientas que maneja son muy sencillas. Muchos vecinos las tienen. Se trata, principalmente, de una sierra, una radial y un taladro. Quizá, eso no es lo más importante. Miguel tiene claro y lo dice una y otra vez. Para realizar este trabajo se necesita mucha paciencia y dedicarle mucho tiempo. «Esta labor es muy trabajosa. Se requiere de mucha paciencia y buenas manos».

Todo ello debe ir condimentado de imaginación y la capacidad de elaborar esas obras de arte. «Los diseños salen de mi cabeza», sostiene. No sigue ningún patrón, ni manual. Tampoco ha recibido ningún tipo de clase. Todo lo plasma en su mente y lo lleva a cabo. Eso si, necesita dar una y otra vuelta a los cuernos hasta que, poco a poco, encajan las piezas como a él le gusta. En ocasiones, la dificultad aumenta porque no siempre los cuernos que posee sirve para el futuro objeto que quiere realizar. Recuerda que no se pueden doblar, ni manipular como otro tipo de materiales. Son tal como se venden. Todo ello hace la complejidad aumente considerablemente, explica.

No se suele poner plazos a la hora de hacer su obra deseada. Precisa tranquilidad. Matiza que no solo está dedicado a elaborar esas obras de arte, sino que también tiene que atender a los clientes de la armería. De hecho, ahora, en verano, no tiene ninguna creación en mente. Para este artista, hay objetos más sencillos. Para ello, hay que cortarlos al mismo nivel. Sin embargo, con otros se precisa darlos más vueltas para obtener los resultados deseados. A partir de ahí, salen a la venta. Las hay de muchos precios, según la complejidad y el tamaño.

Está claro que cada una de las obras realizadas tienen éxito y gusta mucho, sobre todo, a las personas relacionadas con las fincas y con el mundo del campo, además del mundo de la caza. No solo en Logrosán o en la provincia de Cáceres se ha vendido estos objetos. También han viajado con éxito a Madrid, Cataluña y Andalucía, entre otros lugares. Aunque tienen buena aceptación, no duda de que la crisis también ha influido en la venta de este tipo de artículos.

Miguel Fernández ya ha realizado exposiciones con estas creaciones, como por ejemplo, en Guadalupe. Sin embargo, sostiene que es complicado movilizar el material. Se necesita un vehículo de transporte amplio, lo que dificulta la realización de muestras. Es más fácil acudir a su negocio para disfrutar de esas obras de arte.