Un pueblo invadido por los espantapájaros
Tsukimi Ayano hizo su primera espantapájaros hace 13 años para ahuyentar a los pájaros que picoteaban en su jardín. El muñeco de paja de tamaño natural se parecía a su padre. Hoy, el pequeño pueblo de Nagoro, en el sur de Japón, está lleno de estas creaciones de Ayano cosidos a mano. Nagoro, al igual que muchos pueblos de la campiña japonesa, ha sido abandonado por sus habitantes más jóvenes en busca una vida mejor en la ciudad.