• Crimen de sotana a lo Tarantino en la Extremadura de 1916

    Mario Roso de Luna, el mago de Logrosán que escríbía libros a mano de su pueblo desde París, y que donó al Museo Arqueológico Nacional una lápida de una tumba que podía ser de un jefe de Viriato, se carteaba con un cura de Logrosán, con Eugenio López Cerezo, que fue víctima de un crimen que recuerda a las películas de Tarantino. Cuando el domingo 9 de julio de 1916 estaba a solas en la sacristía con su superior, el párroco José Bermejo Galindo, este sacó de su sotana una pistola browning y le disparó dos veces en el vientre. Malherido, Eugenio se arrastró hasta la nave de la iglesia, a donde acudieron varios vecinos que fueron frenados por el asesino al amenazarles con dispararles si no le dejaban cumplir su venganza. Ante sus feligreses el párroco remató a su ayudante con tres tiros en la cabeza y luego se disparó en la sien